jueves, 28 de abril de 2016

Caprichosa fortuna

El bus iba infestado de sudor y cansancio, la mala leche se repartía caprichosa cada dos o tres metros, mientras que la frustración bailaba solitaria entre los adolescentes hormonados y esos ancianos con el peso de sus recuerdos oprimiendo su pecho y encorvando su joroba. Lo confieso, me sentí afortunado.

jueves, 14 de abril de 2016

Un día cualquiera

Una melodía suave, interpretada por un pianista internacional. Lentamente, las notas me van invadiendo. Siento la calma llenar cada centímetro de mi piel. Mis músculos se relajan, me olvido de las preocupaciones. Solo existe el ahora. Tengo los ojos cerrados, a mi lado, estas sentado tú con tu respiración acompasada, a la par con la mía. Nuestras rodillas se tocan. Te mueves, acercas tu cuerpo hacia mí. Aún con mis ojos cerrados, me susurras algo al oído, muy bajito. 

 - ¿Bailamos o queda muy cursi? 

Como respuesta te doy mi mano. Nada es cursi cuando hay un amor sincero, desinteresado. Esa es mi teoría, al menos. Nos abrazamos, en mitad del salón de un día cualquiera, entre semana, antes de una cena cualquiera. Nos movemos despacito, al ritmo del piano, de un lado a otro, dando vueltas. Tu respiración ahora en mi nuca, es más tierna que nunca. Lo tengo claro. Eres el amor de mi vida.

Fuego que no quema

Te veo, pero no te siento. Me tocas, y no te creo. Me sabes a poco. Mi chip ha cambiado, ya no eres perfecto. Ahora veo tus fallos, ampliados. Cuanto más me fijo, más encuentro. Se acumulan en una lista invisible, sin poder yo controlarlo. Se suman y suman y pesan. Y ya no te veo a ti, ya no me das paz. Ahora solo eres un montón de fallos, que no quiere cambiar. La lista, que tanto tiempo he evitado e ignorado, está más viva que nunca: en mi cabeza. Sé de memoria cada error, cada fallo, cada estúpida discusión. No lo he anotado, te juro que no. No la he memorizado. Pero cada puto enfado se graba a fuego si no lo arreglamos, si no lo hablamos. 

Está grabado a fuego. Ya no quema. Porque ya no siento.