domingo, 29 de enero de 2012

¿Cuándo se pondrá de moda el amor?

El amor a distancia. ¿Qué es lo que tiene? Es algo que da mucho miedo. Pero, ¿por qué? ¿Qué es lo que lo hace tan irresistiblemente tentador y temeroso al mismo tiempo? La tentación quizás venga por el ansia de peligro, el reto de conseguir lo que pocos alcanzan, la fuerza del cariño sobre las caricias. Hay quien adopta la postura romántica de vencer obstáculos, de probar valores, de tentar a las estadísticas que apuestan por el fracaso. “Ella es distinta a las demás” o “juntos conseguiremos vencer la barrera de la distancia”. Esta actitud, poco común por ser la más dañina, consigue reforzar de forma increíble el vínculo de las relaciones durante cierto tiempo. Sin embargo, si la debilidad llama a las puertas de una de las partes, el daño es irreparable.

Por otro lado, hay otros que toman otra perspectiva de la situación. Si la distancia es el único de los obstáculos en una posible relación se tiende a culpar a esta de la imposibilidad de todo intento. “¿Para qué empezar algo que sabemos que va a acabar en fracaso?” “Solo acabaremos dolidos los dos y ni siquiera podremos mantener la amistad que ahora tenemos”. Es una actitud precavida o gallina, según se mire. Cargar a algo tan indefinido como la distancia la cobardía ante un obstáculo no hace más que aumentar el nivel de gallinero que hay hoy en día rondando por la juventud.

¿Es que ya nadie se acuerda de Romeo y Julieta? ¿Hamlet y Ofelia? ¿Paris y Helena? ¿Cleopatra y Marco Antonio? Todas esas parejas sufrieron, sí, pero apostaron por su amor a pesar de las dificultades, que no fueron pocas. El problema es que hoy en día se lleva lo fácil, lo rápido, lo cómodo. Está de moda tener pareja, pasear de la mano, compartir besos. Sin embargo, sufrir no es rentable. Y menos sufrir por amor habiendo “muchos más peces en el agua”. ¿Cuándo pesará más la valentía, el apostarlo todo por una persona? ¿Cuándo dejará de importarnos lo que nos separa, y empezará a ser relevante lo que nos une? Si esos kilómetros de separación son el único impedimento, ¿por qué no podemos darle una oportunidad a todo lo que está al otro lado de la balanza? Seguiré esperando la respuesta y preguntándome: ¿cuándo se pondrá de moda el amor?

miércoles, 18 de enero de 2012

Empezar

Empezar. Un nuevo año en la Universidad. Sentir la emoción de conocer materias nuevas. La temida procesal civil, tributario o mercantil vuelven este nuevo año a resonar en todas las conversaciones. ¿Manuales? ¿Códigos? ¿El nombre del profesor? Preguntas con más o menos estrés impregnado, abarrotan los pasillos. La acumulación de niñas en los radiadores. Ellos, planteándose dejar de fumar por evitar la congelación muscular. 

Introducción a nuevas asignaturas, unas interesantes y otras, no tanto. Empiezas a pensar que puede ser muy práctico esto del Derecho. Aunque sigues tardando en asimilar ese vocabulario específico, ya no cuesta entender los monólogos de los profesores, como en primero. Mucha más gente participa en clase y hay buenos debates. Pronto dejaré de ser espectadora, espero. 

Problema en boca de todos: la organización. Todos queremos empezar con buen pie y aún tenemos frescos los agobios de los exámenes pasados. Desembolsamos grandes cantidades de dinero: manuales, códigos, cuadernos, carpetas y demás materiales. Novísimos objetivos: "este año voy a estudiar al día". Muchas iniciativas rondan en el aire: biblioteca a las tres y media, a la cama a las once de la noche, ir a todas las clases, apuntes ordenados, un poco de pádel semanal y, por qué no, pinchito de chaca los viernes.

A ver qué nos depara este semestre. Por mi parte, muchas cosas buenas, espero. De momento, os diré que un corte de pelo distinto me acercó a una revista de peluquería en la que encontré este pequeño consejo que podéis llevar a la práctica: "Ser feliz es una elección de cada día". ¡Hale, ya estáis empezando!