viernes, 8 de junio de 2012

Gotas de lluvia


         Mirar hacia el cielo y notar una gota de lluvia en tu mejilla. Esa increíble sensación de frescor en tu piel. Sentir cómo suavemente esa gota va resbalando temerosa, sin prisa, sin pausa. Cuando llega a la barbilla, pensativa, duda si dejarse caer al vacío o si seguir desfilando por el cuello resbaladizo. Se detiene temerosa esperando una señal que le ayude a decidirse. Miras preocupada al cielo, ¿te dará tiempo de llegar seca a casa? Otra pequeña gotita cae desde el infinito directa hasta tu nariz, cae por la empinada pendiente y desemboca en el cauce que había dejado la primera gota. Poco a poco va cogiendo velocidad siguiendo el camino marcado, y alcanza la barbilla empujando a su predecesora. Caen juntas, por fin, a la nada. Empieza a correr. Si no lo haces acabarás empapada.


miércoles, 6 de junio de 2012

¡Sorpresa!

Despierto envidias. Necesito mimos. Evoco recuerdos. Creo expectativas. Luzco siempre. Desvelo sentidos. Provoco guerras. Mi sola presencia sorprende. Soy dulce y atraigo. Origino placeres. Mi envoltorio te engaña. Tengo un corazón enorme, pero está hueco por dentro. No puedo ver el sol. Amanso a las fieras. Avivo sueños. Creo sonrisas. Soy un regalo para cualquiera. Mi publicidad no me hace justicia. Soy muy, muy rico y no cuesto prácticamente nada. Algunos suelen llamarme "Huevo Kinder" y otros "Kinder Sorpresa". Lo que está claro es que desde el momento en que me desenvuelves, soy todo tuyo.



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sábado, 2 de junio de 2012

¿Te querré? ¿Me querrás?


La incertidumbre. Esa horrorosa palabra es la que últimamente me condena a vagar en los recuerdos, a analizar mis actos y a planificar mis sueños. La duda revienta   en   cada   una de mis neuronas, impidiendo el paso a cualquier otro pensamiento, recuerdo o deseo. Es la temible y dolorosa duda de si algún día volveré a verte, de si para entonces mi corazón seguirá queriéndote y de si tú habrás esperado a mi llegada. La distancia nos separa, pero más grande es aún la terrible incertidumbre: ¿Te querré? ¿Me querrás? El dolor es la consecuencia de la maldita estrecha relación que guardan la incertidumbre y el amor.