jueves, 12 de mayo de 2016

Sorprenderte

Sorprenderte con algo, por pequeño que sea, es un placer para los sentidos. Tu cara intrigada, esa mirada traviesa de quien tiene un regalo entre sus manos y desconoce su contenido. La mirada de un niño, pura magia. Tu respiración incluso algo agitada, instantes antes del descubrimiento. Ese silencio tierno, de quien se maravilla al contemplar algo hecho exclusivamente para él. El saberse especial y único para alguien que, además de quererte apasionadamente, te pilla desprevenido. Te das cuenta de hasta dónde soy capaz de sorprenderte, esa persona a la que creías conocer perfecta y rutinariamente. Y por fin, tu abrazo, sentido y agradecido, silencioso, lento. Y en un susurro, tu voz. Casi quebrada, en un hilillo difícilmente perceptible: "te quiero mucho". Yo también te quiero.