miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sobre ruedas

El volante en tus manos. El viento en la cara. La música que eclipsa. El rugido del motor. Qué importa si es un descapotable azul turquesa o una Vespa de color crema con su casco a juego. Conducir. Qué sensación. Qué emoción. Qué laguna para mí, hasta ayer. Aún no me he hecho a la idea de cómo he tardado tanto en vivir esta experiencia. En ponerme a prueba como conductora. En desafiar a las malas lenguas: "mujer al volante, peligro constante".

El miedo, supongo, es lo que me retenía en este desconocimiento a mis veinte añitos y para alegría de mi madre. Por fin he desvelado secretos que hasta ahora suponían un verdadero rompecabezas para mí. El apabullante misterio del embrague. Las mil y una posiciones del cambio de marchas. La dificultad de mantener quieto el pie izquierdo. Los millones de intermitentes, luces, flechas, colores y botones. Por no hablar de las señales. El capítulo de colocar la rueda de repuesto lo dejaré para otro día, aún sigo sin entenderlo. Pero lo más importante y emocionante es la sensibilidad del acelerador.

Lo rápido que mueve toda esa increíble máquina, la pone en funcionamiento y le ordena avanzar. Al principio, eso sí, a trompicones, cuando aún somos recién conocidos. En el momento en que consigues calibrar su compleja sensibilidad, ya puedes tratar al pedal con más confianza. Aprietas más despacito, con cuidado, pero sin miedo. Más tarde, ya consolidas su amistad y el contacto va creciendo. Pisas a fondo en esa recta tan oportuna. Increíble. Sesenta por hora. Y en tercera. No os riáis. Tened en cuenta que es mi primera vez, que voy en este cacharro metida y que solo tiene cuatro marchas.


Ahora sí, la brisa en la cara. El motor vibrante bajo tu pie derecho. El poder en tus manos. La velocidad en tu mirada. La libertad en tu mente. Indescriptible.

2 comentarios:

  1. ¡Me encanta! Es curioso como describes con tanta minuciosidad, con tanto detalle. No te preocupes por el embrague. Como con casi todo en esta vida se le acaba encontrando el "truquillo", ya lo verás. Un besito de tu fan number one desde que la PAC es PAC, o antes incluso.

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  2. ¡qué ganas de leer tu próxima publicación!

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