miércoles, 23 de noviembre de 2011

WE WANT YOU

Quinto ensayo de la asignatura Claves del pensamiento actual, impartida por el profesor Jaime Nubiola. El tema es "la paz en el mundo". Ensayo en grupo con mis compañeros y amigos Paloma Azcárate y Mateo Alonso.

"La paz en el mundo" es probablemente la frase más repetida en la Historia de la humanidad. Utilizada en tantas ocasiones y mal utilizada en muchas más. La Paz, esa paz que se escribe con mayúsculas, es la más deseada pero la menos cumplida.

Concurso de belleza de los Estados Unidos. Turno de preguntas.
- Miss Kathy Morningside. Representante del estado de Nueva Jersey. Si pudiera pedir un deseo a un hada madrina, ¿qué le diría?
- Por supuesto, la Paz en el mundo.
Y sonrisas. Y una multitud de aplausos y silbidos.

Discurso de un candidato a la presidencia de un país. Período de elecciones generales.
- Durante mi mandato, acabaremos con el hambre en el Tercer Mundo, bajaremos los impuestos y, por supuesto, conseguiremos la Paz mediante una política de diálogo y consenso.
Y más aplausos. Y gritos. Esperanza, ignorancia.

Lejos de allí se tambalea entre las ruinas de una pequeña Iglesia un niño que ha perdido a su madre. Las muertes son el pan de cada día. Un tanque del ejercito se abre paso al final de la calle. "¡Los buenos!" piensa el joven mientras corre hacia él. Se asoma por la escotilla el que hasta entonces había sido el mandamás de la ciudad.
- ¿Qué haces aquí solo hijo? ¡Ponte a cubierto!
- ¿Sabe dónde está mi mamá?
- No, hijo. No lo sé.
- ¿Y la Paz que nos prometió?
- Tampoco lo sé.
El tanque continúa su huida, sin detenerse, sin mirar atrás.

Todos estamos de acuerdo en que los enfrentamientos bélicos, la discordia y las disputas no son el estado natural del hombre. Y su origen radica en las injusticias, lo que genera incomprensión, sentimiento de inferioridad y se transforma en ira, odio y rencor. A pesar de esto, la Paz no tiene por qué ser una utopía, por mucho que en el telediario nos transmitan lo contrario. Aunque la noticia siempre sea guerra, existe gente que se levanta protegiendo la Paz, y se acuesta velando por ella. Y no son pocos.

En palabras de Sajarov, "ningún hombre puede rechazar su parte de responsabilidad en aquellos asuntos de los que depende la existencia de la humanidad". Esto no es algo que no sepamos ya, pero dicho así impacta ya que, en el fondo, lo que la frase intenta transmitir es que tanto vosotros como nosotros tenemos que aportar nuestro granito de arena. En la sociedad en la que vivimos no nos podemos permitir ser egoístas. Hay que huir del "yo, mí, me. conmigo" y percatarse de que existe el "tu, ti, te, contigo". Cada uno vive encerrado en sus propios problemas, muchas veces haciendo de ellos un drama o una especie de tragicomedia, sin darnos cuenta de que no somos el centro del mundo.

En realidad, no somos plenamente conscientes de que existen miles de millones de otros seres humanos que pueblan el globo terráqueo. Justamente por eso creemos que la responsabilidad personal a la que se refería Sajarov la puede asumir cualquiera de estos seres. No nos sentimos identificados cuando un mandato como este se impone a cada uno de nosotros e intentamos ampararnos en el "ya lo hará otro". Sin embargo, el sentido de esta responsabilidad trasciende a nuestra propia existencia y por eso mismo la Humanidad nos necesita a todos.

Aunque todo esto parezca ambiguo, impreciso o muy teórico, no lo es. Podemos dar ejemplo defendiendo con hechos esa justicia. Con nuestro vecino, con nuestra familia, con nuestra pareja, con nuestros amigos y enemigos. Está en nuestras manos ser la vacuna contra el virus de la guerra, ser el antídoto que cure a la humanidad de tanta desolación, ser ese optimismo que tantas caras largas necesitan, ser esa justicia sonriente: 

WE WANT YOU.


3 comentarios:

  1. Me ha encantado!! muy buena reflexión!!!

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  2. El problema, Alba, es que aceptar esa responsabilidad personal conlleva mucho sufrimiento. Un sufrimiento que, en ocasiones, se puede volver insoportable.

    Porque unos pocos no pueden llevar la carga de todos. Y digo pocos porque son minoría los valientes dispuestos a asumir su parte.

    En el momento en que una persona hace esta reflexión, está más cerca de formar parte de la élite de los valientes.

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