viernes, 3 de agosto de 2012

De madrugada


La alarma de un coche disparada en plena madrugada consigue despertarme. En la oscuridad, sintiéndome desprotegida y observada, puedo oler el frío de la noche al abrir mi ventana. Oigo los árboles moverse con el viento y las hojas secas rodar por el suelo. Añoro tu ausencia en esta húmeda noche de verano. No sé si mi lugar lo habrá ocupado otra mujer a estas alturas. No sé siquiera si alguna vez me habrás amado.

Lo que tengo muy claro es que yo, desde el más profundo anonimato, sigo robándote un beso en cada uno de mis sueños.


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