jueves, 14 de abril de 2016

Fuego que no quema

Te veo, pero no te siento. Me tocas, y no te creo. Me sabes a poco. Mi chip ha cambiado, ya no eres perfecto. Ahora veo tus fallos, ampliados. Cuanto más me fijo, más encuentro. Se acumulan en una lista invisible, sin poder yo controlarlo. Se suman y suman y pesan. Y ya no te veo a ti, ya no me das paz. Ahora solo eres un montón de fallos, que no quiere cambiar. La lista, que tanto tiempo he evitado e ignorado, está más viva que nunca: en mi cabeza. Sé de memoria cada error, cada fallo, cada estúpida discusión. No lo he anotado, te juro que no. No la he memorizado. Pero cada puto enfado se graba a fuego si no lo arreglamos, si no lo hablamos. 

Está grabado a fuego. Ya no quema. Porque ya no siento.

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