Me basta
Te miro pero ya no te veo. Eres una sombra borrosa, tus
rasgos ya no se perfilan, delicados, bajo una luz serena y a ratos divertida.
Ya no me transportas a tu mundo, tan cálido y pacífico que nunca ocurre nada.
Ahora solo veo duda en tu mirada, indecisión cuando me hablas y torpeza en tus
caricias. Dime, ¿de qué me sirves si ya no eres auténtico? ¿Qué me
aportas si eres igual que el resto? Lárgate, y déjame tranquila. Con mi mundo
tengo suficiente, y de momento, me basta.
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